
Dijo Khahil Gibran que "Madre es la palabra más bella pronunciada por el ser humano". No sé si la belleza reside en la palabra o en la persona que le da sentido al vocablo "madre".
Hoy os quiero presentar a la mía. Se llama Pepita y tal día como hoy, hace unos cuantos añitos, nació en un pequeño pueblo de la provincia zamorana de Sayago. Su nacimiento se rodeó de alegría, sorpresa y muerte, y cuando os haya explicado como aconteció entenderéis mejor mis palabras.
La abuela María, a la que sin duda dedicaré unas palabras próximamente, se puso de parto antes de tiempo. Como era propio de la época, acudió a casa la "comadrona" del pueblo, que más que conocimientos sobre partería, tendría la mujer, una experiencia, un valor y un temple envidiables. Pues bien, el parto se desencadenó antes de lo esperado, y para sorpresa de toda la familia fue gemelar (ni que decir tiene en en 1949 las ecografías obstetricas no existían). En primer lugar nació un bebé de sexo masculino con mucha vitalidad, y seguidamente, y ante los ojos estupefactos de la comadre y de todos los allí presentes, hizo acto de presencia por el canal de parto un segundo bebé de sexo femenino mucho más escuálido y deprimido. Ante la prematuridad del parto y el estado de los recién nacidos, los primeros familiares que acudieron a casa de la abuela corrieron con los bebés hacía la iglesia para que fuesen bautizados immediatamente por si la muerte les llegaba también de forma prematura. Al niño lo bautizaron con el nombre de Nicolás, pues fue mi tío abuelo Nicolás, hermano de la parturienta, quien lo acompañó a la pila bautismal. La niña heredó el nombre de su abuela paterna que había fallecido hacía unas semanas. Al llegar a casa, después de bautizar a los bebés, se percataron de que Nicolás había perdido parte de su vitalidad inicial, y que por contra, Pepita parecía tener algo más de vida. Al reconocerlo observaron con preocupación que el cordón umbilical de Nicolás no había sido atado correctamente y que se había estado desangrando progresivamente durante la peregrinación bautismal. Nada se pudo hacer por él. Así que, como muchos niños de su época, Nicolás nació y murió en el mismo día. Pepita, contrariamente a lo que pensaba gran parte de la familia, salió a delante, gracias a una improvisada incubadora rural que constaba de una caja de zapatos, algodones y velitas...
Bueno, como veis no sólo sobrevivió, sino que fue esposa y madre de tres niñas. Junto a mi padre nos cuidó, educó y aleccionó tan bien como supo y gracias a todo ésto, hoy mis hermanas y yo somos tres mujercitas, como dirían los catalanes, "de profit".
MUCHAS FELICIDADES MAMÁ en tu 58 cumpleaños, para ti en este día "Goodbye's the saddest word" de Celine Dion, una poesía hacia la maternidad, la vida y el amor. Que la disfrutes.
http://es.youtube.com/watch?v=oCvXwSqKpmk&mode=related&search=
Hoy os quiero presentar a la mía. Se llama Pepita y tal día como hoy, hace unos cuantos añitos, nació en un pequeño pueblo de la provincia zamorana de Sayago. Su nacimiento se rodeó de alegría, sorpresa y muerte, y cuando os haya explicado como aconteció entenderéis mejor mis palabras.
La abuela María, a la que sin duda dedicaré unas palabras próximamente, se puso de parto antes de tiempo. Como era propio de la época, acudió a casa la "comadrona" del pueblo, que más que conocimientos sobre partería, tendría la mujer, una experiencia, un valor y un temple envidiables. Pues bien, el parto se desencadenó antes de lo esperado, y para sorpresa de toda la familia fue gemelar (ni que decir tiene en en 1949 las ecografías obstetricas no existían). En primer lugar nació un bebé de sexo masculino con mucha vitalidad, y seguidamente, y ante los ojos estupefactos de la comadre y de todos los allí presentes, hizo acto de presencia por el canal de parto un segundo bebé de sexo femenino mucho más escuálido y deprimido. Ante la prematuridad del parto y el estado de los recién nacidos, los primeros familiares que acudieron a casa de la abuela corrieron con los bebés hacía la iglesia para que fuesen bautizados immediatamente por si la muerte les llegaba también de forma prematura. Al niño lo bautizaron con el nombre de Nicolás, pues fue mi tío abuelo Nicolás, hermano de la parturienta, quien lo acompañó a la pila bautismal. La niña heredó el nombre de su abuela paterna que había fallecido hacía unas semanas. Al llegar a casa, después de bautizar a los bebés, se percataron de que Nicolás había perdido parte de su vitalidad inicial, y que por contra, Pepita parecía tener algo más de vida. Al reconocerlo observaron con preocupación que el cordón umbilical de Nicolás no había sido atado correctamente y que se había estado desangrando progresivamente durante la peregrinación bautismal. Nada se pudo hacer por él. Así que, como muchos niños de su época, Nicolás nació y murió en el mismo día. Pepita, contrariamente a lo que pensaba gran parte de la familia, salió a delante, gracias a una improvisada incubadora rural que constaba de una caja de zapatos, algodones y velitas...
Bueno, como veis no sólo sobrevivió, sino que fue esposa y madre de tres niñas. Junto a mi padre nos cuidó, educó y aleccionó tan bien como supo y gracias a todo ésto, hoy mis hermanas y yo somos tres mujercitas, como dirían los catalanes, "de profit".
MUCHAS FELICIDADES MAMÁ en tu 58 cumpleaños, para ti en este día "Goodbye's the saddest word" de Celine Dion, una poesía hacia la maternidad, la vida y el amor. Que la disfrutes.
http://es.youtube.com/watch?v=oCvXwSqKpmk&mode=related&search=
1 comentario:
QUE PAXAAAA!!!
soy la "bon profit" número 3. Mamá y yo ya lo hemos leído.
Qué decir tiene que Mamá se ha emocionado y sorprendido porque salen en "internet", jejeje!!!
Hay una pequeña corrección al texto, el calor aportado era con agua caliente porque con las velas se podía haber quemado jejejeje (mamá se ha reído a todo esto).
Bueno nos vemos por la tarde. !Hasta más oler!
Publicar un comentario